Después de una pausa tras el colapso del gobierno en Kabul, se han reiniciado en muchas comunidades algunos proyectos relacionados con la salud, la mitigación de desastres y la construcción. Foto: PNUD Afganistán

 

Escrito por el personal del PNUD en Kabul
 

“Cuando miro por la ventana o salgo a comprar provisiones, hay un estado de ánimo diferente en la ciudad”, dice uno de nuestros colegas nacionales. No lo nombramos por razones de seguridad.

“La gente es muy tranquila y silenciosa. Puedes ver la tristeza en sus rostros".

"A veces lloro cuando pienso en los últimos 10 días, en comparación con los últimos 20 años de desarrollo. La gente está preocupada porque nadie sabe qué pasará. La situación actual ha dejado a todo el mundo sintiéndose desesperanzado, infeliz; hay como una pesadez en el aire".

Cuenta que salió a comprar carne. “Estaba hablando con el carnicero y me dijo: 'ya nadie viene'".

“A los afganos les encanta la carne e incluso cuando una familia es pobre, se compra algo de carne. Pero ahora, la gente no tiene ganas de comer. Es casi como si estuvieran comiendo solo para sobrevivir”. Agrega que, cuando el carnicero le contó su difícil situación, se derrumbó y lloró.

Pero continúa trabajando desde casa y en ese frente no ha cambiado mucho, ya que el personal ha estado trabajando desde el hogar durante los últimos meses debido a la pandemia de la COVID-19.

En todo Afganistán, la mayoría de los proyectos del PNUD se implementan con el personal del gobierno, los municipios y las ONG locales e internacionales y después de una pausa tras el colapso del gobierno en Kabul y la toma del poder por los talibanes, algunas iniciativas relacionadas con la salud, mitigación de desastres y construcción sobre el terreno se han reiniciado en muchas comunidades.

Es de esperar que el trabajo se detuviera, dice, porque la gente estaba más preocupada y ansiosa durante los primeros días de la crisis. "Pero la vida continúa", agrega.

“Los ancianos nos han estado llamando y nos piden que sigamos trabajando en proyectos. Ellos dicen: "somos pobres, necesitamos ayuda, el gobierno puede estar cambiando pero nosotros, la gente, no cambiamos".

Él dice que se han reanudado las actividades en algunos proyectos de resiliencia climática que estan relacionados con medios de vida resilientes al clima e infraestructura de riego mejorada, como invernaderos, instalaciones de almacenamiento en frío, embalses, muros de contención, muros de protección y revestimiento de canales para reducir la filtración y la pérdida de agua y sistemas de riego por goteo para proporcionar a los agricultores un suministro constante de agua.

"Estos proyectos son cruciales porque las personas ya se enfrentan a los impactos negativos del cambio climático", dice. También están salvando puestos de trabajo, pues estos proyectos están siendo realizados por mano de obra calificada y no calificada que está disponible en las comunidades. A su vez, continúan las labores de respuesta al VIH, la tuberculosis, la malaria y la COVID a través de nuestras clínicas de salud móviles: están salvando vidas.

 

Sin embargo, con la banca paralizada, el trabajo avanza lentamente. Algunos consejos locales para el desarrollo de la comunidad tenían disponible dinero en efectivo, que fue transferido antes de que los talibanes asumieran el control. De esta forma, continúan con sus actividades sobre el terreno. Pero el sistema bancario debe restablecerse pronto para que el trabajo avance según lo planeado.

“Personalmente creo que sí, podemos quedarnos y podemos cumplir. Trabajamos para el pueblo de Afganistán. Son las mismas personas, sin importar el gobierno".

“Los afganos nos adaptamos a las situaciones. Aún hay esperanza. En la televisión escuchamos a los talibanes decir que habrá un gobierno inclusivo, esperamos lo mejor”.

Pero, a su vez, el tema de las mujeres y las niñas es una visión rara: “las chicas miran por la ventana; no pueden salir".

Pasar cada día es difícil, explica. “Es difícil concentrarse y enfocarse, no puedes hacerlo cuando estás pensando qué pasará con tu país, qué pasará con lo que hicimos por el desarrollo en los últimos 20 años, especialmente para las niñas y mujeres".

“No creo que puedan tener las oportunidades que tuvieron en el pasado. Habrá reglas para ellas y es posible que no quieran adaptarse a estas". Entonces, se verán obligadas a dejar el trabajo, dice.

Sin embargo, según él, la elección de quedarse es clara y contundente.

A pesar de la incertidumbre política imperante, afirma: "tenemos que llegar a las personas, especialmente a las personas vulnerables que han perdido su empleo".

En una situación como esta, "los donantes siempre están dispuestos a proporcionar ayuda humanitaria, pero también deben centrarse en la recuperación temprana y el desarrollo a largo plazo".

Él explica que la ayuda humanitaria y el desarrollo deben ir de la mano. "No quieres que la gente se vuelva dependiente. Quieres hacerlos independientes. 'No les des pescado; enséñales a pescar'".

 

PNUD En el mundo