Esta red comunitaria de más de 4.600 familias en la ecorregión del Cerrado de Brasil ejemplifica el uso sostenible de un ecosistema vulnerable. Foto: PNUD Brasil

 

Es hora de cambiar. Hace dos años, el Financial Times lanzó su campaña "Nueva Agenda" con una portada de cinco palabras: "Capitalismo: hora de un reinicio". El año pasado, el PNUD lanzó su informe anual sobre desarrollo humano "La próxima frontera: el desarrollo humano y el antropoceno" con la triste conclusión que ningún país ha sido capaz de alcanzar un alto nivel de desarrollo humano sin haber dañado antes de forma significativa el medio ambiente. Y en los últimos días, en el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible de 2021, la naturaleza y el clima han estado en primer plano cuando los Estados han debatido sobre la "recuperación sostenible y resiliente de la pandemia del COVID-19". Muchos informes sobre el deterioro de la naturaleza, como el Informe de Evaluación Global de la Biodiversidad y los Servicios de los Ecosistemas, apuntan todos a una misma conclusión: ha llegado el momento de un cambio social generalizado sobre la naturaleza, el clima y la economía. Pero, ¿qué tipo de cambios son los más necesarios?

 

Lo que se necesita ahora

Podemos buscar orientación en los gobiernos. A principios de este año, los ministros de clima y medio ambiente de los países del G7 emitieron un comunicado conjunto en el que se exponía claramente un conjunto de transformaciones sociales urgentes:

- Incorporar la naturaleza a la economía: Debemos restablecer nuestra relación con la naturaleza reconociendo e incorporando los valores de la naturaleza en todos los sectores, en nuestras economías y en los esfuerzos de una recuperación de Covid verde. Esto significa movilizar nuevas fuentes de financiación pública y privada con nuevos instrumentos y herramientas, incluyendo mercados voluntarios de carbono y pagos por servicios de los ecosistemas. También significa catalizar una economía verde positiva para la naturaleza, incluso a través de las micro, pequeñas y medianas empresas.

- Aplicar soluciones climáticas basadas en la naturaleza: Debemos reconocer el papel de la naturaleza para ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos climáticos. La naturaleza puede aportar hasta el 38% de nuestros objetivos de mitigación del cambio climático, pero sólo recibe el 3% de la financiación para el clima. Las soluciones climáticas basadas en la naturaleza pueden almacenar carbono, al mismo tiempo proporcionan una amplia gama de beneficios eficientes en cuanto a costes para la adaptación al clima, y debemos asegurarnos de que las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional para el clima incluyan ambición sobre la naturaleza.

- Promover la gestión sostenible de los recursos: Debemos replantearnos la forma en que producimos los productos básicos, transformando nuestros sistemas de gestión alimentaria, pesquera y forestal. Esto significa eliminar la deforestación de las cadenas de suministro de productos básicos y aspirar a agricultura y agrosilvicultura regenerativa y resistente al clima. Como parte de una planificación integrada del uso de la tierra, también debemos establecer objetivos ambiciosos para la protección y restauración de los ecosistemas con el fin de salvaguardar los servicios ecosistémicos esenciales para la humanidad. Pero si queremos alcanzar estos objetivos, debemos reconocer y defender los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
 

Estos enfoques y sugerencias no son especialmente nuevos. Sin embargo, es reconfortante que muchos gobiernos hayan reconocido que las políticas deben cambiar. Pero ¿dónde encontramos orientación sobre cómo cambiar? Para encontrar ejemplos de estas transformaciones en la práctica, debemos mirar en otra dirección: a las comunidades locales e indígenas de todo el mundo que ya están liderando el camino.

 

Los pueblos indígenas y las comunidades locales marcan el camino

Los ganadores del Premio Ecuatorial de este año, seleccionados en las categorías de soluciones climáticas basadas en la naturaleza, sistemas alimentarios positivos para la naturaleza y economía verde, ejemplifican muchas de las transformaciones esenciales destacadas por los países del G7.

- Integrando la naturaleza en las economías: El Grupo Ecológico Sierra Gorda IAP ha ayudado a establecer un mecanismo de huella de carbono financiado por el Estado, animando a los propietarios a adoptar un uso de la tierra amigable con el clima, incluyendo la agricultura regenerativa. El grupo Tropical Forest and Rural Development, que opera en torno a la Reserva de la Biosfera de Dja (Camerún), trabaja con mayoristas de alimentos y cosméticos para mantener cadenas de valor agroforestales justas y sostenibles basadas en el cacao. El Snehakunja Trust, en la India, promueve el espíritu empresarial verde, protege y restaura los humedales, y está dirigiendo el primer proyecto de carbono azul en la India. También en la India, la Aadhimalai Pazhangudiyinar Producer Company Limited, gestionada en su totalidad por los indígenas de la Reserva de la Biosfera de Nilgiri, promueve medios de vida sostenibles para casi 150 aldeas a través de microempresas, pequeñas empresas y empresas sociales sostenibles y diversas.

- Aplicación de soluciones climáticas basadas en la naturaleza: El pueblo kichwa de Sarayaku, en Ecuador, está protegiendo su territorio ancestral, manteniendo tanto el petróleo como el carbono orgánico en el suelo, abogando por una nueva categoría de área protegida dirigida por los indígenas, llamada "Kawsak Sacha", o "Bosque Vivo", que asigna derechos legales a su bosque. Un grupo de jóvenes de Bolivia, la Asociación de Jóvenes Reforestadores en Acción (AJORA), promueve la agrosilvicultura regenerativa, que ofrece una solución para el clima, los medios de vida y la nutrición. La Asociación de Mujeres Indígenas del Territorio Cabécar Kábata Könana reúne a mujeres indígenas de la región de Talamanca en Costa Rica para apoyar la diversidad de semillas resistentes al clima y la agroforestería regenerativa.

- Promover la gestión sostenible y regenerativa de los recursos: CoopCerrado, una red comunitaria de más de 4.600 familias en la ecorregión del Cerrado de Brasil, comercializa docenas de productos orgánicos certificados mediante prácticas agrícolas regenerativas y cosechas sostenibles dentro de "reservas de uso sostenible". Un sindicato de agricultores de Níger, FUGPN MOORIBEN, mejora la seguridad alimentaria de más de 5.000 personas mediante prácticas agroecológicas. En Kirguistán, la Federación BIO-KG es pionera en el concepto de "Aimak orgánico", o "Comunidad orgánica", que promueve una producción exclusivamente orgánica y resistente al clima.

 

Ha llegado el momento de un profundo cambio social, en la naturaleza, en el clima, en la alimentación y en la economía. Uno de los pasos más sabios que podemos dar ahora es escuchar y aprender de los miles de comunidades locales e indígenas, apoyar sus esfuerzos y ayudar a replicar y ampliar sus acciones.

PNUD En el mundo