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El PNUD se suma al llamado de millones de afganos y afganas y otras personas en todo el mundo por la paz, el respeto a los derechos humanos y el acceso a la asistencia para el desarrollo en Afganistán, independientemente de su género, religión, origen étnico, afiliación profesional o creencias políticas.

“Nos alarma que la trayectoria actual del conflicto, la incertidumbre, la sequía y la COVID-19 puedan poner en peligro los frágiles avances en materia de desarrollo, incluidos los derechos de las mujeres y niñas afganas. La comunidad internacional debe permanecer al margen y continuar apoyando al pueblo de Afganistán en este momento”, explica el Administrador del PNUD, Achim Steiner.

En los últimos 20 años en Afganistán, la esperanza de vida al nacer se ha ampliado en nueve años. Los años escolarizados aumentaron de seis a diez y el ingreso nacional bruto per cápita se duplicó con creces, según el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD (en inglés).

La emergencia humanitaria y de desarrollo que se está produciendo, acelerada por la parálisis de las instituciones estatales, podría borrar el progreso logrado con tanto esfuerzo durante los últimos 20 años.

“El pueblo afgano necesita apoyo humanitario y de desarrollo ahora más que nunca y por eso estamos comprometidos a continuar nuestros esfuerzos para abordar la recuperación temprana, la respuesta a la COVID-19 y prevenir el desplazamiento y las vulnerabilidades a gran escala. Es nuestro imperativo moral permanecer y cumplir, respondiendo a estas necesidades críticas", concluye Steiner.
 

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