China: proyectos de biodiversidad mejoran las condiciones de vida

Yu Zerun muestra su cosecha de shisandra. Provincia de Sichuan, China. Foto: PNUD China
Yu Zerun muestra su cosecha de shisandra. Provincia de Sichuan, China. Foto: Tony Cunningham/WWF China

Yu Zerun, un agricultor de Daping, población de la provincia de Sichuan, China Occidental, tenía la costumbre de recolectar plantas medicinales poco usuales en las áreas protegidas de la cuenca alta del río Yangtsé, una zona reconocida internacionalmente por su rica biodiversidad.

El hongo de oruga que Yu Zerun vendía en el mercado local era una importante fuente de ingresos para él y su familia, pero la sobre-explotación y la recolección no sostenible de los residentes locales puso la especie en peligro de extinción y degradó sus hábitats.

Aspectos destacados

  • Se estima que un 75% de las plantas medicinales tradicionales chinas explotadas comercialmente se encuentran en las zonas de montaña de la cuenca alta del río Yangtsé.
  • En lugar de prohibir la cosecha, el proyecto alentó a los agricultores a adoptar normas comunes de cultivo comercial de especies adecuadas para el cultivo y venta colectivos.
  • Los habitantes de Daping han sido capaces de generar un aumento del 20% de sus ingresos en efectivo, y hacerse un hueco en un mercado que está creciendo a un 12% anualmente.

En respuesta, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), seleccionó 18 municipios de la zona en las que llevar a cabo proyectos de base comunitaria dirigidos a conservar la biodiversidad y mejorar los medios de vida de la población local.

En el municipio de Daping, una planta conocida por su amplio uso en la medicina tradicional china, la shisandra, fue considerada el cultivo comercial más adecuado para el cultivo y la generación de ingresos. La shisandra crece con facilidad en la zona, es fácil de procesar y produce un mínimo impacto sobre el medio ambiente, ya que es el fruto, no la planta, la parte que se utiliza con fines medicinales.

El PNUD organizó talleres y conferencias para promover la gestión y el aprovechamiento sostenible de los cultivos entre los habitantes y los funcionarios gubernamentales locales, y con el apoyo de WWF, ayudó a crear un comité de conservación comunitario.

WWF también ayudó a esta población a establecer una asociación de productores sin fines de lucro responsable de la recogida, clasificación, empaquetado y venta de shisandra. A través de este negocio, las familias locales pudieron generar un ingreso anual promedio de alrededor de 100 dólares, que representa un aumento del 20% de sus ingresos en efectivo. Recientemente, los cultivos de shisandra de Daping han conseguido su certificado como producto orgánico por Estados Unidos y la Unión Europea, y la asociación de productores ha firmado un memorando de entendimiento por cinco años con un comerciante internacional.

“Antes tenía que correr muchos riesgos para conseguir las plantas, y no ganaba mucho dinero”, afirma Yu Zerun. “Ahora ya no tengo que preocuparme por si me atrapan, y puedo ganar lo suficiente para mantener a mi familia con la venta de mis plantas en el extranjero”.

Con una subvención de 1,8 millones de dólares concedida por el Programa de Biodiversidad UE-China, y con un presupuesto total de 3,5 millones de dólares, este proyecto de cuatro años ha implicado un cambio radical en la manera en que las personas participantes gestionan sus necesidades a corto y largo plazo con las de las generaciones futuras. De acuerdo con el seguimiento y las estadísticas de las áreas protegidas cercanas, los casos de allanamiento han disminuido considerablemente.

Mientras tanto, en 2012, el Instituto Kangmei de Desarrollo y Marketing Comunitario fue seleccionado entre 800 participantes como uno de los 25 ganadores del Premio Ecuatorial 2012, un programa global de reconocimiento de las iniciativas locales e indígenas, por su papel en la promoción de plantas medicinales y técnicas de cultivo de hierbas.

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