En Cuba, las mujeres rurales contribuyen a la seguridad alimentaria

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La iniciativa ha promovido alianzas entre los gobiernos e instituciones científicas nacionales y locales con el fin de participar activa y coherentemente en el desarrollo del municipio. Foto: PNUD Cuba

Rosa Bella López vivía en la zona urbana de un municipio en la provincia oriental de Guantánamo, Cuba, con su esposo y sus tres hijas. Nunca había pensado en ser agricultora. Del oficio no conocía absolutamente nada, pero no tuvo miedo a empezar de cero.

Había oído hablar de la entrega de tierras en usufructo, de descentralización y de la necesidad de aumentar la producción agropecuaria. Y se decidió: ella sería una nueva productora y ayudaría a diversificar la producción agrícola del país caribeño.

“A veces se dificulta tener variedad de alimentos cuando vives en el poblado, sobre todo cuando el poder adquisitivo de la familia es bajo” – expresa. “Por eso mi esposo y yo decidimos mudarnos aquí hace dos años, aunque al principio fue difícil”.

Aspectos destacados

  • Más de 2800 productores y productoras vinculados al programa.
  • Fortalecido la capacidad institucional de los gobiernos locales en cinco municipios.
  • Recuperadas 19 variedades de arroz.
  • Fortalecida la cooperación entre los diferentes actores locales liderados por el gobierno.

Todo comienzo implica riesgos y dificultades, pero esto no fue un impedimento para ella, hoy Rosa es una de los más de 2800 productores y productoras vinculados al Programa Conjunto de Descentralización y Estímulo productivo en cinco municipios del país (el de Rosa, El Salvador y también Río Cauto, Yaguajay, Martí y La Palma). La iniciativa es apoyada por el PNUD, FAO, UNESCO y diversas instituciones cubanas.

“Hemos aprendido a cultivar el arroz y ahora tenemos otras opciones para incrementar nuestros ingresos. Con el apoyo del Gobierno y la Universidad ahora nuestra finca también es un jardín, pero de variedades de arroz” – dice Rosa. Actualmente atiende este jardín, con la colaboración del Gobierno, la Universidad local y el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA).

Además de proporcionar insumos y equipamiento para la producción agrícola, esta iniciativa ha fortalecido la capacidad institucional de los gobiernos de los cinco municipios al proveerles equipamiento, espacios de formación y asesoría especializada para el diseño y gestión de estrategias propias de desarrollo que incorporen al sector no estatal, principalmente cooperativas de producción agropecuaria. Asimismo, ha promovido alianzas entre los gobiernos e instituciones científicas nacionales y locales con el fin de “conectar” a las personas con el conocimiento que necesitan para participar activa y coherentemente en el desarrollo del municipio.

Precisamente este fue el origen de la experiencia de Rosa. Para hacer realidad sus proyecciones de desarrollo en el sector agropecuario, el gobierno de su municipio  identificó la necesidad de asesorar técnicamente a los hombres y mujeres beneficiados con la entrega de tierras en usufructo y enfrentados al reto de producir alimentos de manera económica y ambientalmente sostenible.

Las acciones emprendidas en la finca de Rosa han permitido que ella haya aprendido cómo cultivar, con diferentes tecnologías, unas 19 variedades de arroz para comprobar cuáles son las más productivas de acuerdo a las características del suelo y el clima de la zona. Luego estas posturas certificadas de alta calidad serán vendidas a otros productores del municipio para garantizar mayores rendimientos y calidad de las cosechas.

“Ahora si estoy completamente realizada, me gusta trabajar la tierra, puedo compartir mis conocimientos con otros y en un futuro no muy lejano obtener mayores ingresos con este trabajo,” dice Rosa.

Para su esposo Alexander Fandin habla con satisfacción de la experiencia: “Ya vamos adelantado, de aquí a unos meses podremos autoabastecernos. Tenemos gallinas, conejos, carneros, vacas y leche. ¡Con el arroz ya estamos completos!”

El jardín de variedades de arroz en la finca “La Rosa” de la Cooperativa de Créditos y Servicios Lino Álvarez demuestra que una adecuada definición de las prioridades del municipio, la cooperación entre los diferentes actores locales liderados por el gobierno, las alianzas con otras instituciones y la gestión del conocimiento, son elementos claves para dinamizar la economía y mejorar las condiciones de vida de los habitantes.

El fortalecimiento de capacidades de los gobiernos locales para gestionar el desarrollo es parte de una serie de nuevas iniciativas de descentralización que se promueven en el país,  contribuyendo potencialmente al alcance de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a la expansión del desarrollo humano. 

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