Además de una sequía prolongada y los efectos de la pandemia de la COVID-19, Afganistán está lidiando con la agitación causada por la transición política actual: reservas extranjeras congeladas, colapso de las finanzas públicas, creciente presión sobre el sistema bancario y aumento de la pobreza. Foto: PNUD Afganistán


Nueva York, 9 de septiembre de 2021
 – Afganistán está al borde de la pobreza universal. Hasta el 97% de la población corre el riesgo de caer por debajo del umbral de la pobreza a menos que se lance urgentemente una respuesta a la crisis política y económica del país, según una evaluación rápida publicada hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 
 
El estudio (en inglés), que analizó cuatro posibles escenarios de intensidad creciente y aislamiento, indica que el PIB podría contraerse hasta en un 13,2%, lo que llevaría a un aumento en la tasa de pobreza de hasta 25 puntos porcentuales. 
 
“Nos enfrentamos a un colapso total del desarrollo además de las crisis humanitarias y económicas”, dijo Kanni Wignaraja, Subsecretaria General de la ONU y Directora de la Oficina Regional para Asia y el Pacífico del PNUD. “La mitad de la población ya necesita ayuda humanitaria. Este análisis sugiere que estamos en camino de un deterioro rápido y catastrófico de las vidas de las personas más vulnerables de Afganistán". 
 
La evaluación utilizó un Modelo de Equilibrio General para simular escenarios basados en los últimos datos disponibles del país (2018). El Modelo identificó que el peor de los escenarios puede ser una interrupción de dos meses de los comercios, una disminución del 4% en la eficiencia del gasto de capital e interrupciones en la conectividad. Según la evaluación, esta combinación de factores podría hacer que la tasa de pobreza de referencia, ahora en un 72%, se disparara. 
 
Además de una sequía prolongada y los efectos de la pandemia de la COVID-19, Afganistán está lidiando con la agitación causada por la transición política actual: reservas extranjeras congeladas, colapso de las finanzas públicas, creciente presión sobre el sistema bancario y aumento de la pobreza. 
 
En respuesta, el PNUD propone un paquete de intervenciones diseñadas para ayudar a mejorar las condiciones de vida inmediatas de las personas y comunidades más vulnerables, dando prioridad a la protección de los derechos de las mujeres y las niñas. 
 
El paquete se centra en los servicios esenciales, los medios de vida locales, los ingresos básicos y la pequeña infraestructura, así como tiene como objetivo apoyar a cerca de 9 millones de personas vulnerables a través de un programa de desarrollo comunitario de 24 meses. 
 
La intención sería que los más vulnerables se beneficiaran de planes de dinero por trabajo, subvenciones para pequeñas y medianas empresas, especialmente empresas dirigidas por mujeres. Los niños y niñas, las personas con discapacidad y los ancianos y ancianas recibirían un ingreso básico temporal a través de transferencias de efectivo mensuales. 
 
El programa propuesto, basado en áreas locales, se implementará directamente con redes locales de grupos comunitarios, ONG y pequeñas empresas. En una conferencia de prensa, el subsecretario general de la ONU, Wignaraja, pidió a la comunidad internacional que lanzara una respuesta acorde con la escala de la crisis en Afganistán. 
 
“Una transición a nuevas autoridades, una pandemia, una sequía, un invierno a la vuelta de la esquina, cada uno de estos por sí solos ya representan un gran desafío. En conjunto, forman una crisis que exige una acción urgente”, dijo. "Este programa tiene como objetivo contribuir a mejorar la vida de los más vulnerables, al tiempo que reduce el desplazamiento que podría agravar aún más la situación". 

 

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