El informe proyecta que, en los últimos seis años, la crisis ha provocado que el Yemen pierda USD 126.000 millones de crecimiento económico potencial. Foto: PNUD Yemen

 

Nueva York, 23 de noviembre de 2021 – Según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Yemen, actualmente uno de los países más pobres del mundo, puede poner fin a la pobreza extrema en una sola generación antes de 2047 siempre que el conflicto que asola el país desde hace seis años termine ya.

Mediante un modelo estadístico que analiza escenarios futuros, el informe muestra que la consecución de la paz antes de enero de 2022, junto con un proceso de recuperación inclusivo y holístico, puede permitir que los y las yemeníes inviertan las profundas tendencias de empobrecimiento a las que se enfrenta el país, vean cómo el Yemen pasa a ser una nación de ingreso mediano para 2050 y al mismo tiempo erradiquen la pobreza extrema que ahora afecta a 15,6 millones de personas. El informe también estima que la malnutrición puede reducirse a la mitad antes de 2025 y que el país puede lograr un crecimiento económico de USD 450.000 millones para 2050 en un escenario integrado de paz y recuperación.  

"Este informe sobre el Yemen ofrece nuevas perspectivas sobre la peor crisis humanitaria y de desarrollo del mundo. Millones de personas en el Yemen siguen sufriendo las consecuencias del conflicto, atrapados en la pobreza y con escasas posibilidades de empleo y medios de subsistencia", afirmó Achim Steiner, Administrador del PNUD. "El estudio presenta una imagen clara de cómo podría ser el futuro con una paz duradera que incluya nuevas oportunidades sostenibles para las personas. Con el objetivo de ayudar a conseguirlo, todo el sistema de las Naciones Unidas sigue trabajando con las comunidades de todo el país para forjar un futuro pacífico, inclusivo y próspero para todas las personas en el Yemen".

El informe se presenta en un momento en el que el país sigue sumido en un conflicto que data de 2015 y que, además de la pérdida de vidas, está destrozando los medios de subsistencia y el tejido social, provocando que el Yemen se encuentre al borde de la hambruna y de un retroceso generalizado de los logros alcanzados en desarrollo. El informe calcula que en los últimos seis años la crisis ha hecho que el país deje de percibir USD 126.000 en crecimiento económico potencial.

El informe Impact of War on Yemen (El impacto de la guerra en el Yemen; disponible en inglés), preparado por el Frederick S. Pardee Center for International Futures de la Universidad de Denver, es la tercera entrega de la serie sobre el impacto de la guerra en el Yemen. Al igual que las ediciones anteriores, el informe utiliza una técnica de modelización estadística integrada que proyecta escenarios futuros.

Al tiempo que identifica los posibles dividendos de la paz, el informe también contiene sombríos proyectos de trayectorias futuras en caso de que el conflicto continúe hasta 2022 o después.


Si la guerra continúa hasta 2030, el informe prevé que para ese año se habrá cobrado 1,3 millones de vidas. Además, el informe muestra que una proporción cada vez mayor de esas muertes no se producirá por los combates, sino por las repercusiones secundarias que la crisis está teniendo en los medios de subsistencia, los precios de los alimentos y el deterioro de servicios básicos, como la atención de la salud y la educación. Hasta ahora, el informe calcula que el 60 % de las muertes durante la crisis han sido causadas por estos factores secundarios, una proporción que, se proyecta, aumentará hasta el 75 % para 2030 si el conflicto continúa.

De este modo, el informe arroja luz sobre los efectos menos conocidos, aunque generalizados, que una crisis persistente en el Yemen seguirá teniendo en las dimensiones clave del desarrollo y el bienestar. La crisis ya ha empujado a otros 4,9 millones de personas a la malnutrición y el informe prevé que para 2030, si la guerra persiste, esta cifra aumentará a 9,2 millones y el número de personas que viven en la pobreza extrema se incrementará a 22 millones, el 65 % de la población.

A la vez que insta a que se acepte que la paz es el único camino viable para poner fin al sufrimiento del país, el informe también exhorta a las partes interesadas nacionales, regionales e internacionales a que adopten un proceso de recuperación inclusivo y holístico que abarque a todos los sectores y a toda la sociedad yemení. El apoyo a la recuperación debe ir mucho más allá de la infraestructura y debe situar a las personas en su centro; se estima que las inversiones centradas en la agricultura, el empoderamiento de las mujeres, el fomento de la capacidad y la gobernanza y las instituciones eficaces e inclusivas son las que tendrán el mayor rendimiento para el desarrollo.

El análisis destaca que el empoderamiento de las mujeres es fundamental para la recuperación, con proyecciones que muestran que los esfuerzos centrados en mejorar la situación de las mujeres y las niñas en todo el Yemen pueden conducir a un aumento del 30 % del PIB para 2050, junto con una reducción a la mitad de la mortalidad materna para 2029.


El informe transmite un mensaje esperanzador de que no todo está perdido en el Yemen. Sin embargo, también deja claro que, con los sobrecogedores efectos del conflicto en los últimos seis años, ya no hay tiempo que perder mientras la situación sigue avanzando en una espiral descendente. Los planes de apoyo a la recuperación deben actualizarse continuamente, aunque los combates continúen.

"La población del Yemen anhela avanzar hacia una recuperación del desarrollo sostenible e inclusivo", dijo Khalida Bouzar, Directora de la Dirección Regional de los Estados Árabes del PNUD. "El PNUD está dispuesto a prestarle aún más apoyo en esta trayectoria para no dejar a nadie atrás, a fin de que el potencial del Yemen y de la región pueda realizarse plenamente y de que una vez asegurada la paz, esta pueda permancer".

El PNUD trabaja en el Yemen para ayudar a las personas a satisfacer sus necesidades más básicas, restablecer los medios de subsistencia, apoyar a las comunidades y promover la consolidación de la paz.


El PNUD establece asociaciones con personas de todos los niveles de la sociedad para contribuir a que los países puedan hacer frente a las crisis e impulsar y sostener el tipo de crecimiento que mejora la calidad de vida de todos. Por estar sobre el terreno en casi 170 países y territorios, ofrecemos tanto una perspectiva global como local para empoderar a las personas y fomentar la resiliencia de las naciones.

 

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