Foto: PNUD


Este discurso fue pronunciado por Achim Steiner, Administrador del PNUD.



INTRODUCCIÓN

1. Señora Presidenta, Miembros de la Junta Ejecutiva, Excelencias, colegas y amigos; bienvenidos y bienvenidas al segundo periodo ordinario de sesiones de la Junta Ejecutiva de 2021.
 

CONTEXTO GLOBAL

2. Nos encontramos en una situación extraordinaria. El mundo se enfrenta a retos existenciales: una pandemia y una emergencia climática, polarización política, amenazas al multilateralismo, conflictos continuados, desastres naturales y desplazamientos forzados. La pobreza aumentó en 2020. El progreso hacia la igualdad de género se ha visto frenado. El informe más reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático nos recuerda la necesidad de adoptar medidas urgentes y transformadoras si queremos seguir aspirando al objetivo climático de 1,5 grados centígrados. La diversidad biológica sigue disminuyendo. Los acontecimientos de las últimas semanas en Haití, Afganistán y otros puntos del mundo han puesto de relieve la fragilidad de nuestras comunidades, sociedades y economías ante situaciones de cambios rápidos.

3. El extraordinario impacto de la COVID ha multiplicado los efectos de estos retos, profundizado las desigualdades y destruido vidas, medios de subsistencia y oportunidades. Todavía estamos lejos de dejar atrás la pandemia y sus consecuencias. Sin embargo, al alterar todo aquello que considerábamos normal hasta ahora, la pandemia también ha puesto de manifiesto la dimensión de las decisiones que debemos adoptar respecto al mundo que deseamos construir. La pandemia ha abierto nuevos espacios para poner a prueba políticas y enfoques innovadores, como los ingresos básicos temporales o las transferencias de fondos en situaciones de emergencia. Hemos visto el ingenio y la solidaridad humana en acción.

4. Estas son lecciones que podemos aprovechar. Nos encontramos en un momento de reflexión para el mundo, no solo respecto a cómo recuperarnos de la COVID, sino a cómo salir de esta crisis haciendo las cosas de otra manera. Ahora que la Junta se prepara para adoptar un nuevo Plan Estratégico, quiero compartir con ustedes mi visión sobre la manera en que nosotros, el PNUD y los estados miembros, podemos ser agentes de este cambio.

5. Nuestra misión, nuestros principios, nuestra presencia global, nuestros programas y nuestros profesionales siempre han constituido los puntos fuertes del PNUD en nuestras alianzas. Pero en los últimos cuatro años, durante el desarrollo de NextGenUNDP, hemos sido testigos de un cambio deliberado y un periodo intenso de aprendizaje. Hemos afinado nuestra manera de pensar, reencontrado nuestra voz como impulsores intelectuales del desarrollo y aprendido a ser mejores gestores, más responsables y transparentes. Hemos intensificado nuestro compromiso con el Sistema de Desarrollo de las Naciones Unidas, trabajando estrechamente con los demás organismos en el marco de los Equipos de País de la ONU, fortaleciendo así la capacidad colectiva del Sistema para responder conforme a lo que se espera de las reformas adoptadas por la Organización.  

6. Todo esto hace que seamos no sólo un aliado natural o el aliado por defecto, sino el aliado al que los países deciden recurrir por nuestra relevancia y nuestra capacidad para marcar diferencias.

7. Por eso nuestro punto de partida actual es muy distinto al de hace cuatro años, cuando la Junta adoptó el Plan Estratégico vigente, y esto supone un gran estímulo para aspirar a cambiar a la escala y la velocidad que el mundo necesita.


EN MOMENTOS EXTRAORDINARIOS SON NECESARIAS MEDIDAS EXTRAORDINARIAS

8. Nos encontramos en un momento crítico y solo un gran esfuerzo podrá devolvernos a la senda adecuada para lograr los ODS. Es la hora de la ambición colectiva, no de las dudas.

9. Cuando hablo de ambición me refiero, por ejemplo, a trabajar con los países durante los próximos cuatro años de este Plan Estratégico para:

     a. Ampliar las capacidades humanas para lograr que 100 millones de personas salgan de la pobreza multidimensional

     b. Contribuir a que 800 millones de personas ejerciten su derecho democrático a votar, muchas de ellas por primera vez

     c. Contribuir a que 500 millones de personas tengan acceso a energía no contaminante

     d. Promover la inversión de más de 1 billón dólares de recursos públicos y capital privado en los ODS
 

10. Son objetivos ambiciosos y, precisamente, ahí radica su valor

11. Creemos que el mundo puede cumplir estos objetivos. La experiencia obtenida con la COVID y durante los últimos cuatro años de cambio, nos ha enseñado que el PNUD puede ser un agente transformador dónde y cuándo resulta necesario. Hemos expandido nuestro apoyo a 119 países —es decir, el 80% de todos los países en desarrollo— para que mejoren sus compromisos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (NDC). Estamos promoviendo la generación de importantes flujos de capital para la consecución de los ODS, como la reciente emisión de 5.500 millones de dólares en bonos ODS llevada a cabo por el Nuevo Banco de Desarrollo y los gobiernos de Indonesia, México y Uzbekistán.

12. Las transformaciones a esta escala exigen una sustancial inyección de recursos públicos y privados. En el mundo hay riqueza suficiente, pero todavía no se ha orientado hacia los ODS. Por eso tenemos el propósito de impulsar la inversión de más de 1 billón de dólares de recursos públicos y capital privado en los ODS. Y partimos con un sólido historial: en el liderazgo técnico de los marcos de financiación nacional integrados (actualmente en más de 70 países); en el fomento de inversiones en los ODS a través de SDG Impact; habiendo sido invitados por el G20 para facilitar la Secretaría de su Grupo de Trabajo sobre Financiación Sostenible.


LA DIRECCIÓN Y EL VALOR DEL PNUD

13. El PNUD continúa dedicado a nuestra misión central de erradicar la pobreza y contribuir a un desarrollo sostenible para todas las personas. El PNUD trabajará con los países para ampliar las opciones de las personas en busca de un futuro más justo y sostenible.

14. El valor que aportamos es nuestra experiencia fundamental en el campo del desarrollo enriquecida con soluciones adaptadas a las condiciones locales y el compromiso de permanencia y fiabilidad de nuestro trabajo. Nuestra labor se inspira en una cultura de alianzas fuertes basadas en nuestra experiencia y conocimientos, en nuestra neutralidad y en la confianza otorgada por nuestros socios.

15. En este sentido, el Plan Estratégico se estructura en torno a un marco de actuación del PNUD con una visión y una planificación claras de hacia dónde quiere ir el PNUD y de cómo avanzar en esa dirección:

     a. Nuestro propósito: apoyar tres direcciones de cambio:

           i. Transformación estructural hacia transiciones más inclusivas, verdes y digitales


           ii. No dejar a nadie atrás, un enfoque basado en los derechos humanos centrado en la agencia de las personas

           iii. Fomentar la resiliencia en contextos de incertidumbre y riesgos sistémicos


      b. Nuestra experiencia fundamental: seis soluciones emblemáticas en materia de pobreza y desigualdad, gobernanza, resiliencia, medio ambiente, energía, e igualdad de género

      c. Impulsados por tres factores críticos para la escala y la rapidez: innovación estratégica, digitalización y financiación del desarrollo
 

16. Tres direcciones de cambio, seis soluciones emblemáticas, tres factores impulsores: una propuesta clara y, al mismo tiempo, suficientemente flexible para que todos los países puedan encontrar valor en la oferta del PNUD. La combinación será diferente para cada país pero, gracias a nuestra colaboración durante el proceso de elaboración del Plan durante el pasado año, todos nuestros socios podrán verse reflejados en él, reconocer en él sus prioridades y aspiraciones, y tener la confianza de que este es un PNUD con el que merece la pena asociarse, en el que invertir y con el que construir conjuntamente.

17. Con la confianza también de que el Plan está basado en pilares financieros sólidos y viables. Al igual que nuestros ambiciosos objetivos estratégicos, el plan de recursos integrados y el presupuesto integrado son deliberadamente ambiciosos, pero realistas. En ellos se definen de manera prudente los recursos financieros que nos proponemos movilizar, junto con ustedes y nuestros socios, para poner en práctica el Plan. Recursos para ejecutar las inversiones necesarias en innovación, digitalización, financiación del desarrollo, alianzas y nuestro modelo de negocio para multiplicar nuestros resultados y su impacto.

 

EL PODER DE LA INTEGRACIÓN

18. Para influir positivamente en las vidas de las personas a esta escala es preciso examinar los sistemas y las estructuras que configuran el desarrollo, no solo los retos inmediatos. Por ejemplo, lo digital: no estamos únicamente ante una herramienta de desarrollo, sino ante un vector de cambio del contexto mismo del desarrollo. O las causas estructurales persistentes de las desigualdades de género, que son las que necesitamos cambiar para construir sociedades más inclusivas.

19. El PNUD ha aprendido que las intervenciones inteligentes están relacionadas con el uso de conexiones. ¿Qué significa esto en la práctica? Significa mostrar, mediante el uso de datos y herramientas analíticas como Covid-19 Global Gender Tracker, creada con ONU Mujeres, que la igualdad de género es un potente acelerador del desarrollo. Significa colaborar con aliados como FNUDC para canalizar recursos financieros públicos y privados hacia la reducción de la pobreza. Trabajar con emprendedores sociales jóvenes para descubrir soluciones innovadoras. Significa apoyar sistemas de gobernanza responsable, inclusiva y eficaz que faciliten un proceso transformador ambicioso. O, como en el caso de la iniciativa Rising up for SIDS, significa abordar los vínculos entre la acción climática, las economías azules, la digitalización y la reducción del riesgo de desastres.

20. La evidencia demuestra que el impacto de nuestras ofertas y nuestros programas es mucho mayo cuando los diseñamos mediante la aplicación conjunta de varias soluciones emblemáticas sobre la base de la innovación, las herramientas digitales y los tipos de financiación apropiados. En los próximos cuatro años, el PNUD integrará principios de gobernanza pactados a nivel intergubernamental para todas las soluciones emblemáticas, contribuyendo así a una participación significativa y a la agencia de las personas, incluidos los jóvenes y las mujeres. En estos momentos, más de 30 países han solicitado asistencia al PNUD para su transformación digital a nivel nacional y trasladar el poder de lo digital a la ampliación de las oportunidades y las opciones. La expansión de Internet en África, América Latina y el sudeste asiático, por ejemplo, podría aumentar los ingresos en más de 600 dólares al año por persona.                                                                                                         

21. Es imprescindible aprovechar dichas conexiones. ¿No sería maravilloso si entre todos ayudáramos a 100 millones de personas a salir de la pobreza multidimensional en los próximos cuatro años? El PNUD colaborará con los Equipos de País de la ONU para ayudar a los gobiernos a prestar una cesta de servicios (educación, salud, servicios básicos, Internet y vivienda) a las familias de los lugares más afectados por la pobreza destinados a fomentar la resiliencia intergeneracional. Mediante la defensa de una mayor integración de estas prioridades en los presupuestos gubernamentales y la movilización de capitales privados motivados no solo por la rentabilidad financiera sino también social y ambiental. Todo ello para reforzar una trayectoria que genere más prosperidad para todas las personas.

22. Y dado que el acceso a la energía constituye una condición indispensable para la prosperidad (especialmente en el caso de las mujeres y las niñas, quienes siguen realizando la mayoría de las labores domésticas y son las que más sufren por la falta de combustibles limpios y seguros para cocinar), nuestro objetivo es reducir en más de la mitad el número de personas sin electricidad en los próximos cuatro años. Actualmente, el ritmo innovador en el campo de las energías no contaminantes hace de esto una posibilidad real. Una posibilidad para la que el PNUD aporta su trabajo en iniciativas como el programa de minirredes de África, que ha permitido mejorar la viabilidad financiera de las minirredes de energía renovable en 18 países donde viven 285 millones de personas sin electricidad. O nuestra labor con la energía solar en la región Árabe, una de nuestras iniciativas globales más importantes dirigida a restablecer el acceso energético a las comunidades desplazadas por los conflictos.


23. A su vez, la energía no contaminante es una fuente de recuperación económica, creación de empleo y descarbonización, tanto en los países menos adelantados como en los países de renta media. Según estudios del FMI, las políticas verdes podrían aumentar el PIB mundial aproximadamente un 2% durante esta década y crear millones de trabajos nuevos: de esta manera se completaría un círculo virtuoso, con mayor prosperidad para todas las personas.

24. Estamos ya trabajando en estos enfoques de transformación estructural y sistémica. Para evidenciar que podemos ir más allá de los experimentos a pequeña escala, las Oficinas de País del PNUD están llevando a cabo “profundas demostraciones” piloto en sectores enteros, desde la despoblación en Serbia a la inclusión financiera de los trabajadores del sector alimentario informal en los centros urbanos de Zimbabwe.

25. Estos planteamientos integrados se basan en redes eficaces y  en las conexiones entre las múltiples partes de un sistema dinámico que necesita de la participación de todas ellas para que el cambio sea realmente transformador. Es en este punto donde el PNUD ofrece un valor añadido como agente de conexión: una plataforma que pone en contacto a los países y las comunidades, un elemento integral de los Equipos de País de la ONU que comparte su experiencia a través de la Red Global de Políticas, e integrado en una extraordinaria red de socios que abarca todos los aspectos del desarrollo.

 

CONTEXTOS FRÁGILES Y DE CRISIS

26. Asimismo, es vital encontrar estos puntos de conexión y oportunidades para el cambio transformador en los contextos frágiles y de crisis, a los que va destinado más de la mitad del presupuesto anual del PNUD y en los que, según el Banco Mundial, en 2030 habitarán dos tercios de las personas en situación de pobreza extrema del mundo. Los contextos de crisis son importantes para lograr los ODS. Esto supone trabajar en la intersección entre lo humanitario, la consolidación de la paz y el desarrollo con la finalidad de recuperarse de las conmociones y ayudar a construir sociedades estables y resilientes. Como en el Sahel, por ejemplo, donde la construcción de 1.800 infraestructuras y servicios básicos en la cuenca del lago Chad ha devuelto la vida a zonas abandonadas y traído la esperanza a casi 1 millón de personas.


27. Estamos aportando una nueva perspectiva a estos contextos a fin de volver a la senda de la Agenda 2030 y construir nuevas trayectorias a partir de las crisis y la fragilidad. Nuestras prioridades son:

      a. Entender los riesgos sistémicos y multidimensionales a fin de fomentar la resiliencia y la seguridad humana 


      b. Dar prioridad a la prevención: aboradar las causas de fondo de las crisis de hoy, ayudar a prevenir las crisis de mañana


     c. Invertir en datos y herramientas analíticas, alerta temprana y exploración de horizontes; utilizar la previsión para alertar de las tendencias futuras, cambiar los factores determinantes y proteger y promover trayectorias de desarrollo

     d. Diseñar e implementar soluciones de desarrollo sensibles al género y basadas en los riesgos que pongan en contacto a sectores diversos para la búsqueda de resultados colectivos, soluciones reforzadas por una mayor coherencia entre los socios humanitarios, del desarrollo, los derechos humanos y la paz y la seguridad

     e. Desarrollar un nuevo modelo de negocio adecuado a nuestro propósito ante la complejidad de nuestra labor en los nuevos entornos
 

28. El PNUD está invirtiendo en un futuro en el que se abordan los riesgos de crisis y de conflictos antes de que escalen, en el que los avances de desarrollo tan arduamente logrados estén protegidos ante los riesgos y crisis futuras y en el que todas las personas tengan opciones y oportunidades.

 

EL MUNDO DEL DESARROLLO ESTÁ CAMBIANDO...

29. El desarrollo mismo está cambiando. Lo digital no es ya solo una herramienta, sino una fuerza absolutamente generalizada que está configurando nuestro mundo. El impacto del cambio climático es cada vez mayor y llega con mayor intensidad a más zonas del planeta. Las respuestas sociales y económicas a tendencias como el aumento de las desigualdades, la urbanización o la disrupción digital, están provocando cambios aún más profundos.

30. Para abordar estos retos sistémicos a los que nos enfrentamos, independientemente de la riqueza o de la ubicación geográfica, es preciso que los países y las comunidades colaboren en la consecución de objetivos compartidos e inviertan conjuntamente en bienes públicos.

31. El desarrollo ya no consiste en una transferencia de fondos o conocimientos técnicos en una sola dirección, sino en la formación de alianzas en pie de igualdad, basadas en intereses y experiencia compartidas y en respuestas multilaterales. El desarrollo sigue firmemente enraizado en la agencia y las capacidades humanas, como lo definieron Amartya Sen y Mahbub Ul Haq hace 30 años. Pero ahora, como muestra el Informe sobre Desarrollo Humano, con un énfasis mucho mayor en la ampliación de las opciones de las personas —dentro de los límites que establece el planeta—.

32. Nadie lo ha logrado todavía. Ningún país ha conseguido un nivel alto de desarrollo humano con una reducida huella ecológica y medioambiental. Las trayectorias de desarrollo en las que nos encontramos muestran que los países están creciendo a costa de la sostenibilidad ecológica del planeta y de las generaciones futuras.

33.  Pero esto no quiere decir que debamos perder la esperanza. Como ha manifestado el Secretario General, “nos encontramos en una verdadera encrucijada, y ante nosotros tenemos importantes decisiones que tomar”. Son posibles otros futuros. La extraordinaria conmoción provocada por la COVID ofrece una oportunidad para la transformación hacia la clase de mundo trazado en los ODS y el Acuerdo de París.

34. Las NDC, por ejemplo, han cobrado un nuevo significado en el contexto de la pandemia. Los compromisos adoptados en el marco del Acuerdo de París no se refieren solo al clima, sino que ofrecen una hoja de ruta para invertir en sectores clave para impulsar la recuperación verde. Por medio de la Promesa Climática, el PNUD ha usado las metas de las NDC en materia de energía, transporte, resiliencia, protección de la naturaleza, sistemas alimentarios y otras áreas para ayudar a los países a acelerar su transición hacia las economías del futuro. Esto es un ejemplo de integración en acción: por ejemplo, las NDC de RDP Lao están vinculadas a su 9o Plan Nacional de Desarrollo Socioeconómico y dan pasos hacia una economía circular que permita “excluir” la contaminación y configurar un futuro bajo en carbono.

 

...Y EL PNUD ESTÁ CAMBIANDO CON ÉL

35. La COVID está mostrando el valor, incluso la necesidad, de adoptar fórmulas novedosas o poco ortodoxas de enfrentar estos complejos retos. Por ejemplo, mediante la participación de nuevas voces que anteriormente se consideraban controvertidas o impracticables, experimentando con rapidez, movilizando recursos financieros de manera rápida y flexible según sean necesario. 


36. El Plan Estratégico es una etapa más en este camino de construcción de una organización que trabaje de forma ágil y creativa todos los días y no solo en las crisis.

37.  En un futuro cada vez más incierto y con mayores riesgos, ninguna organización podrá seguir siendo relevante sin una cultura de innovación y aprendizaje continuo. Nuestros estudios en materia de ingresos básicos temporales[1], los informes sobre desarrollo humano[2], la plataforma de acceso a datos sobre la COVID-19, nuestra estrategia digital y el centro para el sector financiero demuestran que el PNUD tiene la determinación de mantenerse en primera línea del pensamiento y la acción en el campo del desarrollo.

38. Nuestra inversión en los Laboratorios de Aceleración —actualmente, una red de 91 centros que abarca 115 países— está demostrando su valía al expandir nuestra manera de invertir, pensar y generar desarrollo. Mediante el uso de herramientas como la ciencia ciudadana, los datos geoespaciales y los obtenidos de las redes sociales, los laboratorios identificaron 1.700 soluciones a nivel comunitario en 2020 en los 17 ODS, contribuyendo así a reimaginar el futuro del desarrollo y a seguir siendo pioneros en aportar soluciones ante los cambios.

39. Esta cultura de aprendizaje y experimentación está en consonancia con nuestro compromiso de aplicar los más altos estándares de rendición de cuentas y transparencia. El Índice de Transparencia de la Ayuda ha clasificado al PNUD como la organización más transparente cada año desde 2016. Nuestra continua inversión en sistemas de supervisión y rendición de cuentas robustos a todos los niveles es esencial para medir nuestro impacto y fomentar la confianza. Si fallamos en nuestro compromiso, lo reconoceremos y tomaremos medidas.

40. La rendición de cuentas y la transparencia son mucho más que un medio para conseguir un fin. Son lo que define al PNUD, la esencia de nuestros profesionales y nuestros principios.

41. Así es cómo seguimos invirtiendo en el proceso NextGenUNDP:

      a. Nuestra estrategia People 2030 está ayudando a fomentar las habilidades y competencias de desarrollo del futuro con el compromiso de lograr la excelencia en la gestión y el liderazgo de las personas. El 80% de los nuevos contratos para trabajar en los Laboratorios de Aceleración, desde científicos de datos a analistas de futuros, no han trabajado antes en el sistema de las Naciones Unidas. El nuevo programa de posgrado y los estipendios para becarios servirán para atraer talento nuevo y diverso. Una agencia independiente concedió al PNUD la segunda certificación más alta en el área de igualdad de género en el lugar de trabajo[3].

      b. Nuestra nueva estrategia de datos nos ofrece la posibilidad de recopilar, analizar y utilizar datos y conocimientos de manera mucho más eficaz para, de esta manera, proporcionar a nuestros socios los datos multidimensionales y los análisis avanzados que necesitan a fin de optimizar sus decisiones en un futuro incierto. La iniciativa  Global Dashboard for Vaccine Equity, por ejemplo, desarrollada junto con la OMS, combina los datos de distribución de vacunas con información socioeconómica e ilustra la vital importancia que tiene la equidad en la distribución de las vacunas a la hora de salvar vidas e impulsar una recuperación más rápida y justa.

       c. Estamos aprendiendo a poner en práctica un enfoque más proactivo y dinámico en la gestión de los riesgos: por ejemplo, al incentivar la innovación y mejorar la supervisión y la rendición de cuentas. Las aportaciones de los informes de nuestros auditores internos, las notas de orientación y las alertas de riesgo nos están enseñando a gestionar mejor los riesgos. A finales de 2020, el PNUD había seguido el 95% de las recomendaciones de la auditoría (comparado con el 90% en 2019). Las aportaciones de los auditores fueron determinantes en la elaboración de nuestras nuevas políticas y planes de acción contra el fraude y el blanqueo de capitales.

        d. Nuestra dedicación a la excelencia operativa sigue vigente. El proyecto de clustering del PNUD, que será completado este año, centralizará la financiación, la contratación y las operaciones de recursos humanos de las oficinas de país a fin de crear una organización más eficiente y enfocada en los clientes y de reducir los riesgos[4]. Para responder a las expectativas de nuestros aliados, como ahora nuestros nuevos socios del sector privado, los equipos necesitan modalidades más flexibles que respalden las nuevas formas de operar, como la gestión de carteras.

       e. Por otro lado, necesitamos nuevos instrumentos para medir nuestro impacto y hacer un seguimiento de aquellos cambios transformadores que sean difíciles de medir. Estamos invirtiendo en una nueva plataforma de planificación de recursos empresariales que saldrá a la luz en 2020 y que mejorará la eficiencia, los resultados y la planificación de los recursos, su monitorización y la medición de su impacto. La Oficina de Evaluación Independiente está adoptando soluciones tecnológicas de última generación y fortaleciendo sus capacidades de recopilación y análisis de datos para una mejor evaluación del impacto de la labor del PNUD. A partir de 2022, contaremos con una plataforma de gestión completamente nueva, Quantum[5], que proporcionará una visión integrada de nuestros datos y permitirá contar con una información más completa y basada en los resultados, lo que repercutirá en una mejor prestación de servicios por parte del PNUD a nuestros socios.

42. Este modelo de negocio más ágil y anticipatorio es especialmente importante en contextos complejos, de alto riesgo y en rápida evolución, lo que garantiza que el PNUD tenga el personal adecuado, con las habilidades apropiadas y en el sitio correcto. De igual forma, estimula la innovación y la adaptación, así como la adopción de riesgos bien estudiados con el respaldo de una financiación flexible, una programación ágil y una gestión adaptable.

 

TRABAJAR POR MEDIO DE ALIANZAS

43. El Plan Estratégico, orientado por la visión establecida en la RCAP 2020, se articula en torno a un trabajo basado en alianzas con el resto de entidades de las Naciones Unidas y otras agencias. A través de estas alianzas, desplegamos casi 1.000 millones de dólares en más de 170 países y territorios y ejercemos el liderazgo técnico en la respuesta socioeconómica de la ONU a la pandemia.

44. Nuestros programas de país en apoyo de las prioridades nacionales parten del análisis y los objetivos comunes incorporados en los Marcos de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. Esto quiere decir que tanto nosotros como nuestros socios estamos utilizando nuestros respectivos puntos fuertes en pro de unos objetivos compartidos. Por ejemplo, estamos trabajando con UNICEF en la financiación del desarrollo, combinando la experiencia del PNUD en mecanismos de financiación innovadores y la de UNICEF en la elaboración de presupuestos para el sector social. También trabajamos con el PNUMA para volver a construir de manera más verde y equitativa después de la COVID.

45. Los recursos y el esfuerzo del PNUD aplicados a una desvinculación fluida del sistema de CR/RR demuestran la importancia que tiene para nosotros esta colaboración. Y seguiremos apoyándola, desde ser los segundos que más contribuimos a los costos compartidos, hasta los amplios servicios que prestamos a los demás organismos del sistema en áreas como, entre otras, el pago de las nóminas y la contratación, así como los recursos del sistema[6] que el PNUD administra en nombre de todos los demás. Recursos que multiplican nuestro impacto colectivo, como la Oficina de los Fondos Fiduciarios de Asociados Múltiples y Voluntarios ONU (cumple su 50 aniversario este año), cuyos 9.459 voluntarios sobre el terreno en 158 países desempeñaron una labor absolutamente vital durante la pandemia en 2020[7].

46. Nuestras alianzas no son estáticas. Buscamos constantemente nuevos socios y nuevas formas de colaborar. Nuestras alianzas con las instituciones financieras internacionales y el sector privado continúan evolucionando a través del desarrollo de nuevos modelos y mecanismos de financiación del desarrollo. Estamos trabajando para dinamizar la transferencia de conocimientos y experiencia entre los países a través de la Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur. Promovemos las conexiones y el desarrollo de relaciones entre audiencias diversas y auspiciamos la creación de alianzas de partes interesadas en torno a una visión y unos valores compartidos. Esta es la razón de ser de la red de Laboratorios de Aceleración: poder acceder a conocimientos distribuidos, en muchos casos informales o tácitos, y luego tratar de capturar y difundir esa inteligencia colectiva.

47. No damos por hechas nuestras alianzas. Los gobiernos cuentan con un gran número de socios potenciales, públicos y privados. Queremos que el PNUD sea un socio con una visión clara, que ofrezca el máximo valor a los aliados con quienes trabaja. Un socio elegido por nuestro profundo conocimiento de los entornos locales y nuestra capacidad para ayudar a los países a conseguir sus objetivos de desarrollo. Valorado por nuestro efecto multiplicador y nuestro alcance global, por nuestra capacidad de conectar con una enorme variedad de socios, inteligencia colectiva, experiencias compartidas y recursos financieros.

48. Y aspiramos a más. Partimos con una base muy sólida: el patrimonio que hemos ido construyendo, con su apoyo, durante más de 50 años. Nuestros 20.000 profesionales, equipos en 170 países y la gestión de 4.000-5.000 proyectos, trabajando con cientos de aliados y gobiernos, en el eje de una red extraordinaria de socios en todos los sectores del desarrollo. Una organización sustentada en las normas y los valores de la ONU; con una gestión financiera sólida y cada vez más eficiente —el 91% de su gasto dedicado a actividades de desarrollo—.

49. Todo esto nos da la confianza de que el PNUD cumplirá con las expectativas depositadas en nosotros. De que podemos dar todo lo que se nos pide en estos momentos extraordinarios.

50. Pero eso depende también de ustedes. De que ustedes compartan nuestra visión y continúen invirtiendo en nuestra misión. En 2020, las contribuciones al PNUD aumentaron un 16%, hasta los 5.600 millones de dólares. Los recursos básicos subieron un 13%, hasta los 696 millones. La financiación gubernamental de los países con programas aumentó un 43% respecto a 2019, lo que supone más de una quinta parte de nuestra base de recursos. En un año sin precedentes, estas cifras son una muestra clara de su confianza.

51. Si el PNUD quiere responder adecuadamente a estos retos —ese es el propósito de este nuevo Plan Estratégico— y trabajar con éxito para impulsar vigorosamente los ODS y un cambio transformador, este es el momento de reafirmar el compromiso de aportar recursos adicionales que sean flexibles y predecibles.

 

DECISIONES PARA UN FUTURO MEJOR

52. El mundo tiene ante sí decisiones de gran calado. La cumbre alimentaria de la ONU, el diálogo de alto nivel sobre energía, y la COP de Glasgow representan oportunidades para adoptar medidas decisivas en los próximos meses. Los gobiernos, las comunidades y las personas también se enfrentan a decisiones difíciles y a una situación incierta mientras la pandemia continúa.

53. Pero estas son decisiones. Un compromiso universal para la distribución equitativa de vacunas puede asegurar que nadie quede atrás. El mundo puede sacar algo bueno de la catástrofe de la COVID decantándose por opciones económicas, sociales y digitales más sostenibles e inclusivas. Si construimos ahora unos pilares de desarrollo más fuertes, podemos mitigar, e incluso evitar, crisis futuras.

54. El mundo se encuentra en un punto crucial desde el que podemos avanzar o retroceder, dependiendo de las decisiones que tomemos. Como ya he expresado en distintas ocasiones a la Junta, yo veo al PNUD como un socio en este proceso de toma de decisiones. Empoderando a las personas y a los países para tomar decisiones ambiciosas y  transformadoras para su desarrollo. Aprovechando los más de 50 años de inversiones de los estados miembros y nuestros socios como plataforma desde la que acometer la próxima etapa.

55. Aunque el impacto de la COVID nos ha afectado a todos y todas, no podemos dejar que nos derrote. Las reflexiones y aportaciones de los Representantes Residentes han permitido identificar prioridades de actuación para los primeros 100 días. Tanto el personal del PNUD en todo el mundo, como el de los demás organismos de la ONU y nuestros socios, ven nuevas oportunidades para construir economías y sociedades resilientes e inclusivas y empezar a caminar de nuevo en la dirección correcta, hacia la consecución de los ODS. En palabras del Secretario General, “la pandemia ha sacado a la luz nuestra vulnerabilidad compartida, nuestra interconexión y la necesidad absoluta de actuar de manera colectiva. Percibimos en todo el mundo un nuevo impulso para un compromiso inequívoco de trabajar unidos a fin de trazar un camino hacia un futuro mejor”.


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[1] Según el nuevo informe del PNUD Mitigating Poverty, un ingreso básico temporal podría haber evitado el número de nuevas personas en situación de pobreza extrema a nivel mundial si hubiese llegado a todos los hogares pobres y vulnerables de las economías en desarrollo.

[2] Un nuevo Informe Regional de Desarrollo Humano del PNUD explora cómo América Latina y el Caribe pueden evitar caer en una “trampa” de alta desigualdad y bajo crecimiento.

[3] El PNUD recibió la certificación EDGE-MOVE, la segunda categoría más alta, de manos de EDGE Strategy, una organización global líder en la evaluación y certificación corporativa de la igualdad de género en el lugar de trabajo.

[4] La Unidad BMS/Servicios Globales Compartidos (GSSU), encargada de la administración de los beneficios y las prestaciones de nuestros 5.200 funcionarios internacionales, actualmente administra también a 18.000 trabajadores locales (que serán 25.000 para finales de 2021). En estos momentos, BMS/GSSU gestiona más de 150 sistemas de pago de nóminas locales para oficinas del PNUD y 20.000 trabajadores de organismos clientes; la unidad ha modernizado la gestión de casi 500 cuentas bancarias de Oficinas de País, cerca de 64.000 proveedores, y en septiembre colaborará en el procesado de medio millón de operaciones de pagos.

[5] Quantum sustituirá a la plataforma actual, ATLAS, y a otros sistemas más antiguos a principios de 2022. Este nuevo sistema de pagos, plenamente preparado para responder a los futuros retos, estará disponible desde prácticamente cualquier dispositivo en prácticamente cualquier lugar.

[6] Voluntarios ONU, Oficina de los Fondos Fiduciarios de Asociados Múltiples, Oficina de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur y Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización.

[7] Informe Anual de Voluntarios ONU 2020, Volunteering during a global crisis.

 

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